Reseña "Cósmico, o bombeiro galáctico".
Desde lo más profundo del espacio exterior, llega, en su nave espacial con forma de furgoneta esférica, Cósmico, el bombero galáctico, para combatir los incendios forestales en la Tierra. Así comienza el cómic de Cósmico, o bombeiro galáctico, escrito y dibujado por Fonso Barreiro (Fon) y publicado en gallego por Edicións Xerais en su sección de banda deseñada.
Cósmico es un simpático alienígena azul con forma de estrella que acude a la Tierra en busca de un ascenso, pues nuestro planeta es el que presenta un porcentaje mayor de incendios forestales en todo el universo conocido. Nada más aterrizar y apagar el primer incendio con que se encuentra, descubre el porqué de este porcentaje tan alto; un pirómano se encarga de provocar incendios. Pero este malvado terrícola huye aterrorizado al ser mojado por la potente pistola de agua del protagonista.
Fonsi no tarda en entablar amistad con Santi, un niño nativo, y le instruye para combatir los incendios forestales. Le enseña cosas como limpiar los rastrojos y las hojas secas, llegando a meter estos residuos orgánicos en el correspondiente contenedor, a recoger la basura, sobre todo la que puede prender fuego en conjunción con los rayos del Sol, a que hace falta aire para que se produzca la combustión y a mantenerse vigilantes y a llamar cuanto antes al 080 en caso de avistar un incendio, para que acudan los bomberos locales a combatir el fuego.
Estamos, pues, ante un cómic especialmente dirigido a un público infantil, pensando para que los nenes sepan cómo prevenir y afrontar los incendios forestales. Por lo tanto, Fon se ha tomado algunas licencias narrativas que puede chirriar a un lector adulto, como que Cósmico y Santi se entienden perfectamente porque los dos hablan la misma lengua. O también que Cósmico se ponga frenético con el chocolate, porque en su civilización natal se trata de un recurso muy escaso, como sucede con el oro y los diamantes en la Tierra. Creo que el autor se podía haber estirado un poco más, y mencionar que la madera es el recurso más valioso del Sistema Solar, porque solamente se puede encontrar en la Tierra.
Pero no todo es pedogogía y buen rollo en este cómic gallego con estética de manga japonés. Mientras Santi le enseña a Cósmico a jugar con el trompo (lo del Beyblade ya se había inventado mucho antes en España), aterriza el coronel Saturnino y empieza una pelea absurda entre Cósmico y su jefe. Y digo que es absurda porque, para ser dos miembros de una civilización que controla la tecnología de los viajes interestelares supralumínicos, se enzarzaron en una pelea a puñetazos y disparos de agua porque Cósmico se había comido todo el chocolate de Saturnino. No obstante, sin esta pelea, el lector no podría ver el ataque más potente de los bomberos galácticos, el augaplass, que Saturnino utiliza para dar por finiquitada esta disputa.
Gracias a la mediación de Santi, que termina por regalarle a Saturnino todas sus chucherías de chocolate como ofrenda de paz, la cosa no llega a mayores. Hasta que vuelve a entrar en escena el pirómano terrícola, que asalta la nave de Saturnino para saquearla, liberando de paso a Piro, una terrible forma de vida alienígena que, literalmente, es una ardiente llama viva. Se inicia entonces una trepidante pelea que no no tiene nada que envidiar a las luchas de Dragon Ball Z. Incluso el tal Piro presenta abrasadoras técnicas de combate que recuerdan a las del malvado Frezzer.
Pero ésta no es la única referencia a la cultura popular que el lector adulto encontrará en este cómic dirigido para niños, lo que lo convierte en una obra para toda la familia. También detectará referencias a Blade Runner, al mencionarse la Puerta de Tannhäuser, o a Akira, cuando la madre de Santi apaga parte de un incendio al derrapar con su moto Vespa en plan Kaneda. O que Santi sueñe con Mazinguer Z y tararee su canción mientras realiza tareas para la prevención de incendios.
¿Quemará Piro toda la Tierra? ¿Conseguirá Cósmico detenerlo? Descubra las repuestas a estas preguntas leyendo Cósmico, o bombeiro galáctico, del autor Fon y publicado por Edicións Xerais.



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