Reseña "Las Sendas Púrpuras".

Asaltando un apartamento con un látigo despedazador en mano, en busca de su hija. Una niña a la que consigue rescatar a tiempo de evitar ser agredida por una manada de violadores.

Así comienza Las Sendas Púrpuras, libro escrito por Ángel Torres Quesada. Después de recuperar a su hija, Yolden Abasi logra llevarla fuera del planeta Wuffan, mundo recientemente separado del Ámbito al haber sufrido el Castigo del Purpurado.

Gracias a estos trepidantes tres capítulos, en donde Yolden rescata a su hija Giselle, el lector se engancha enseguida a este relato, teniendo a esta niña como personaje principal de esta obra. Torres utiliza el recurso de poner de protagonista a un personaje muy joven, para que el lector se vaya informando al mismo tiempo que Giselle aprende sobre los entresijos de la Malla, que forma las Sendas Púrpuras del título.



Esta Malla consiste en una red de Agujeros de Gusano que se extiende por gran parte de la galaxia, permitiendo los viajes interestelares supralumínicos entre los distintos sistemas estelares conectados a ella. A esta civilización galáctica, que se mantiene próspera gracias a esta tecnología, se la denomina el Ámbito, y está dominada por una oligarquía meritocrática que se hace llamar los Pórpurados.

Después de haber sido rescatada por su padre de Wuffan, ese horrible mundo del Borde, cuyo proceso de terraformación entró en una decadente fase regresiva tras su expulsión del Ámbito, Giselle Abasi crece junto con Yolden en el planeta Sahon, que el progenitor había comprado para ellos dos. Y han leído bien, ha comprado y acondicionado un planeta entero. Y es debido a que, en los mundos del Ámbito conectados a la Malla, también existe la Fuente de la Sabiduría, una suerte de Internet de proporciones galácticas a la que se puede acceder gracias a unos implantes artificiales que los ciudadanos del Ámbito tienen injertados en sus cabezas. Entre los datos proporcionados por la Fuente, la existencia de los servos, unos robots que obedecen las órdenes dadas por los ciudadanos del Ámbito, y que es posible comprar o modificar planetas siempre que el ciudadano disponga del Saldo suficiente, Giselle pasa de vivir a vivir de la miseria de Wuffan al lujo de Sahon, con castillo de jade incluido. Se puede deducir que los ciudadanos del Ámbito viven rodeados de una poderosa tecnología que parece magia, capaz de cubrir sus necesidades y deseos con solo pedirlo. Incluso son capaces de hacer aparecer objetos en medio del aire.

Giselle Abasi crece en este ambiente más propio de un cuento de hadas, viajando con su padre a bordo del navío Sombra Oscura a diversos sistemas del Ámbito y bajo la tutela de Hesperis, un viejo filósofo que ha almacenado su mente en la Fuente y que ejerce como maestro de Giselle. Aunque el lector no tardará en comprobar que Hesperis es como el doctor Zaius del Planeta de los Simios, porque es un personaje que sabe de qué va la película desde el principio, pero, por alguna misteriosa razón, no tira de la manta hasta el final del libro.

Pasan los años, y a medida que Giselle completa su educación, descubriendo los entresijos de la tecnología de la Malla al mismo tiempo que el lector, también empieza a sospechar que Yolden está implicado en una retorcida conspiración en contra del Purpurado.

Giselle ya tiene más de veinticinco años cuando Yolden desaparece de su vida, presuntamente muerto en el Borde al haber caído a un lago de lava. Una defunción muy conveniente, sin dejar un cuerpo para reclamar. Pero es a partir de esta desaparición en donde la trama del libro arranca de verdad. Después de haber superado su luto, con cacerías en Sahon incluidas, Giselle inicia una serie de viajes con la finalidad de averiguar qué le ha pasado a su padre. Con la ayuda (o guía) de Hesperis, se traslada con el Sombra Oscura a varios sistemas estelares. Wovar, uno de los muchos mundos prósperos del Ámbito. El mundo de la Cúpula, la inaccesible sede del Purpurado. O Mazun y Tracia, planetas del Borde en guerra y pertenecientes al mismo sistema estelar en donde se había certificado la muerte de Yolden Abasi.

Gracias a que ha dialogado la mayor parte de este libro, Torres consigue que esta obra sea fácil de entender, además de adictiva. Así logra que el lector tenga una mayor compresión de la física cuántica en la que se fundamenta la tecnología de la Malla, y de todas las intrigas de política interestelar que surgen a raíz de la fundación del Ámbito. Sobre todo, en esos capítulos en donde Giselle interroga a este u otro personaje, con la intención de averiguar la verdad sobre su padre, terminando por descubrir cuáles son los orígenes de la protagonista, las intenciones de Yolden Abasi, y la existencia de un misterioso mundo legendario llamado Tierra.

Torres nos introduce en una civilización galáctica aparentemente utópica, pero que también presenta sus sombras. Al fin y al cabo, los Purpurados no son más que seres humanos, y la Cúpula se comporta como un organismo vivo que se defiende cada vez que se siente amenazado. Y de ahí, la fea costumbre de los Purpurados de imponer Castigos ejemplares a mundos enteros, condenándolos a formar parte del Borde, con la intención de que sirvan de escarmiento para otros sistemas estelares del Ámbito, para que no se muestren recelosos con la Cúpula. Y cuando los mundos que sufrieron el Castigo, apartándolos de la Malla y de las ventajas de la Fuente, no entran en un desastroso estado de decadencia, como es el caso de Wuffan, hay Purpurados que conspiran para que los mundos del Borde que han salido ilesos del Castigo entren en absurdas guerras mundiales o interplanetarias, como es el caso de Mazun y Tracia.

Y ante este panorama, me pregunto si de verdad estamos ante un relato de ciencia ficción. Porque después de haber leído cómo trata el Purpurado a los mundos del Borde expulsados del Ámbito, no puedo evitar ver un paralelismo entre lo que se cuenta en este libro y la actual política internacional. Porque en ambos escenarios veo un especial interés, por parte de poderosos oligarcas, en denigrar o condenar al desastre a ciertas naciones, sobre todo si estas últimas poseen algún recurso mineral del que sacar tajada...

¿Conseguirá Giselle encontrar a su padre? ¿Cuáles son las verdaderas intenciones de Hesperis, nuestro doctor Zaius particular? ¿De qué va esa conspiración urdida por Yolden Abasi? ¿Y qué tiene que ver la Tierra en toda esta trama?

Descubran las respuestas a estas, y a otras preguntas mucho más inquietantes, leyendo Las Sendas Púrpuras, escrito por Ángel Torres Quesada.



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