Reseña "El hombre tecnológico y el síndrome Blade Runner".
El futuro no es tan decadente y horrible como nos lo están pintando. Es a la conclusión a la que se llega después de haber leído El Hombre tecnológico y el síndrome Blade Runner, un libro escrito por Santiago Navajas y publicado por editorial Berenice. Pero no adelantemos acontecimientos y empecemos por el principio.
Este ensayo comienza con la frase No soy un robot, con la intención de que el lector se identifique enseguida con este ensayo. Pues todos hemos tenido que lidiar con este test para que esta u otra página de Internet sepa que no está a punto de recibir información proveniente de un bot o una IA. Lo que nos lleva al síndrome Blade Runner que hace referencia a esa creciente incapacidad de distinguir entre humano e IA en el mundo actual y en el futuro que nos espera. Y ojo, que este libro ha sido escrito en el 2016, antes del auge de los populismos vía bot, o de la fuerte irrupción de los vídeos realistas generados con IA.
Sacando partido de sus profusos conocimientos de autores históricos de filosofía, Navajas nos va desgranando la influencia que está teniendo la tecnología en el desarrollo de la sociedad actual, pero teniendo en cuenta que la tecnología por sí sola no sirve, sino que necesita estar apoyada en el capitalismo y la democracia, formando un trinomio que ha estado funcionando desde mediados del siglo XX. Navajas defiende las bondades de este sistema liberal capitalista-democrático-tecnológico, basándose en sus indiscutibles éxitos, como es el aumento de la esperanza de vida a nivel global, o la progresiva erradicación de la pobreza extrema. Pone como ejemplos el éxito de la Organización Nacional de Trasplantes, que funciona gracias al altruismo de los familiares de los donantes de órganos y a las primas extras que cobran los médicos que realizan estos trasplantes. O el auge tecnológico de Israel y otros países emergentes. Porque el liberalismo se trata de un sistema muy flexible, que se adapta a las circunstancias a medida que éstas cambian. En contraposición a este sistema se encuentran las otras dos ideologías que se demostraron ineficaces en el siglo XX, pero que, a pesar de ello, está volviendo a la carga con fuerza, abriéndose paso en la redes sociales. Serían la derecha reaccionaria y la izquierda revolucionaria, extremos que atacan a este liberalismo tecnológico, democrático y capitalista; por la derecha, porque aboga por las leyes sociales, y por la izquierda, porque potencia la libertad del individuo sobre la sociedad. Pero hay muchos más aspectos sobre estas fricciones que Navajas va desgranando a lo largo de este ensayo.
Esta idea de que el trinomio capitalismo-democrático-tecnológico es la que de verdad está funcionando, es la que más repite y defiende en este libro. Por lo tanto, más que un libro sobre tecnología, estamos ante un tratado de filosofía en donde se habla mucho de política y economía. Apoyado en un ejército de pensadores filosóficos de todas las épocas, el autor suele llegar a la misma conclusión en cada uno de los capítulos de este libro. El sistema liberal sustentado en el capitalismo, la democracia y la tecnología es el único que funciona y el que más cerca nos llevará al ideal utópico de la Ilustración, mediante una mezcla de libertad del individuo, economía de mercado y derechos sociales.
Es posible que la lectura de este libro, con tanto autor mencionado, o con unas exposiciones tan sesudas, pueda provocar confusión en el lector, sobre todo si no está familiarizado con estos autores filosóficos, o si la lectura de este ensayo consigue dinamitar sus ideologías políticas más arraigadas y rancias. Es por este motivo, por el que Navajas intercala los capítulos largos y sesudos, con otros más cortos en donde el autor presenta sus críticas cinematográficas sobre varias obras audiovisuales. Así pues, a través de análisis de cintas como IA, de Spielberg-Kubrick, Blade Runner de Ridley Scott, Robocop de Paul Verhoeven, Brave New World (la adaptación televisiva de Un mundo feliz de Aldous Huxley), Citizenfour y The Internet´s Own Boy (reportajes sobre Edward Snowden y Aaron Swartz), 2001, una odisea del espacio de Stanley Kubrick y Lemmy contra Alphaville de Jean-Luc Godard, el lector alérgico a la exposición sesuda encontrará una mayor comprensión de este libro, llegando a la misma conclusión que Navajas, sobre las bondades del liberalismo apoyado en el capitalismo, la democracia y la tecnología.
Entre tanto autor citado, no todos ellos filosóficos, echo en falta a mi idolatrado Masamune Shirow, en cuyas obras, empezando por Ghost in the Shell, se describe la influencia de la alta tecnología sobre la sociedad, la economía y política, llegando a las mismas conclusiones que Santiago Navajas. Supongo que ambos autores han bebido de las mismas fuentes.
Y a todo esto, teniendo en cuenta de que estoy hablando de un libro escrito en 2016, me pregunto qué opinaría el profesor de filosofía Santiago Navajas sobre el liberalismo, si seguiría pensando lo mismo después de los dos ascensos de Trump al poder, la pandemia del 2020, la guerra de Ucrania, lo de la franja de Gaza y lo que está sucediendo ahora en Irán... Y la conclusión a la la que llego es que sí, que esta visión positiva del futuro se mantiene. Porque en la pandemia, los primeros países que vacunaron a sus habitantes fueron los democráticos, empezando por Israel, que el autor pone por las nubes en este libro gracias a su innovación tecnológica (supongo que no pensará lo mismo de su actual liderazgo). El propio Trump termina reculando cada vez que una de sus intervenciones llega demasiado lejos. Y en cuanto a los conflictos armados, si no se están atajando por motivos humanitarios o del demolido Derecho Internacional, sí se está evitando una escala a una Tercera Guerra Mundial Total por motivos tan egoístas como los económicos, o para preservar las sociedades del bien-estar o las libertades individuales de los habitantes de los países democráticos implicados. Demostrándose así que el liberalismo descrito en este libro está funcionando, adaptándose a estos escenarios y encontrando soluciones que, si no es por una vía altruista, es por motivaciones más egoístas. Porque está quedando más que claro que las guerras son malas para los negocios, al dañar las economías de libre mercado.
También se podría pensar que no existe ningún partido político que represente el liberalismo descrito en este libro. Así que, ante las próximas elecciones, les doy el mismo consejo que a mis sobrinos; Votad al partido que menos miedo os meta. Pero si este consejo no os parece suficiente, entonces les recomiendo que lean este libro; El hombre tecnológico y el síndrome Blade Runner, escrito por Santiago Navajas y publicado por editorial Berenice. Les aseguro que les abrirá los ojos a un futuro que está por llegar, y que no es tan horrible como nos lo están pintando.



Comentarios
Publicar un comentario