Reseña "NAES, agencia para el estudio del espacio".
¡Todos muertos! Es el resultado de una reunión secreta realizada en un apartado atolón del Pacífico, en donde representantes de todos los países de la Tierra se citaron para debatir sobre cómo se debía tratar la descodificación de un mensaje de radio transmitido por una civilización extraterrestre. Todos los asistentes a la reunión murieron envenenados tras participar en la cena que tuvo lugar después de la mencionada reunión. Todos, menos cinco representantes de la NAES, los cuales fueron lo bastante paranoicos como para no cenar junto con los demás asistentes de la reunión, salvándose así de caer víctimas del misterioso envenenador que había saboteado un concilio tan importante.
Es lo que sucede en el primer capítulo de NAES, agencia para el estudio del espacio, novela escrita por el tándem de Magdalena Lozano Tejedor y Ángel Parrilla de la Fuente, y publicada por Terra Ignota Ediciones. Narrada mayormente en pasado y tercera persona, se vale de un reparto coral para contar esta historia de espionaje y asombrosos descubrimientos cósmicos. Aunque, en muchos capítulos, la novela toma a algunos personajes principales como hilo conductor de la trama arco principal.
Se trata de una retorcida trama de espionaje internacional cuyo detonante es la captación del citado mensaje originado por una avanzada civilización extraterrestre. Pero, en contra de la lógica científica que rige en otros libros de temática similar (me refiero a Contacto, de Carl Sagan), los gobiernos de la Tierra, en lugar de aunar recursos para descifrar el mensaje y hacerlo público, decidieron actuar cada uno por su lado, con la codiciosa intención de ser la primera nación de la Tierra que establece una poderosa alianza con una inteligencia alienígena. Aprovechando la circunstancia de que el mensaje ha sido radiado durante un corto periodo de tiempo, cuestión de unas horas, y que no se ha vuelto a repetir o no es captado de manera constante por cualquier radioaficionado terrícola, todos los países de la Tierra tomaron la misma decisión de manera espontánea; eliminar todas las copias existentes de su nación hasta quedarse con una sola, que sería custodiada celosamente para su posterior descodificación, utilizando los limitados recursos tecnológicos o humanos del país de turno.
Tal estrategia ha dado lugar a la destrucción generalizada de una información tan valiosa. Intentando no contar la misma historia varias veces seguidas, Lozano y Parrilla nos llevan de paseo por varios enclaves estratégicos del planeta, a lo largo de una serie de intensos microrrelatos de espionaje en donde se explica cómo fueron destruidas las distintas copias custodiadas por el país de turno. Desde claros actos de sabotaje extranjero, hasta fallidos sistemas de seguridad, pasando por el deterioro ligado a las leyes de la termodinámica, por un motivo u otro, todas y cada una de las copias únicas de cada país se echaron a perder. Y ojo, que este conjunto de microrrelatos no es más que la punta del iceberg, ejemplos de lo que les pasó a todas las copias únicas del planeta y una pequeña muestra de que la estupidez humana es el único recurso inagotable del universo.
Ante semejante panorama internacional, por una vez, España pareció cumplir con éxito la misión de preservar intacta su copia única del mensaje en cierto enclave militar de Ceuta. No obstante, después de haber sacado a la luz ese disco duro en una elaborada ceremonia con ronda de prensa incluida, nunca se hizo público que la copia de Ceuta se ha corrompido por culpa de una inoportuna infestación fúngica. Pero gracias a ello, se pudo establecer la sede de la NAES en Madrid, una agencia internacional no gubernamental fundada para descifrar este mensaje y obrar en consecuencia una vez descodificado.
Tras relatar todo lo sucedido con las copias perdidas del mensaje, los autores retoman la trama de los cinco supervivientes del atolón, los cuales, dos de ellos son técnicos especializados, y los otros tres resultaron ser agentes secretos enviados por sus respectivos países para infiltrarse en la NAES; pero los tres mudaron sus inclinaciones patrióticas al advertir que la causa de la NAES atañe a toda la Humanidad, y no solamente a un país concreto de la Tierra. Y paralelamente a esta trama, transcurre la de Sandra, una humilde, aunque brillante, becaria de la Universidad Autónoma de Madrid que, por avatares del destino, resultó ser la única persona de todo el planeta que tiene en su poder un pendrive en el que guarda una copia completa e intacta del mensaje extraterrestre.
Entre que los cinco supervivientes del atolón no tardan en sufrir intentos de asesinatos por misteriosos espías extranjeros, y que la dichosa descodificación resulta ser imposible por culpa de que la NAES trabajaba con copias degradadas e incompletas, Sandra es contactada por uno de los cinco supervivientes para que ella les entregue su copia a cambio de una buena remuneración laboral como nueva empleada de la NAES. Un intercambio que tiene lugar en pleno corazón de Madrid, en un concurrido centro comercial, en un largo capítulo que hará las delicias de Bournófilos y fanáticos del agente 007.
Y hasta aquí, la primera mitad del libro, que no es más que la Fase 1 de la NAES. Porque una vez obtenida una copia intacta e iniciada la completa descodificación del mensaje extraterrestre, la NAES empieza entonces la Fase 2, que es la que conforma la segunda mitad de esta novela, en donde se aparta a un margen la trama de espionaje (sin llegar a desaparecer del todo), para centrarse en un inesperado viaje intergaláctico que embarcará a varios miembros de la NAES en una alucinante travesía sideral. Es por esta parte por la recomiendo la lectura del libro de NAES, sobre todo si ustedes son lectores que han quedado decepcionados después de haber leído la novela de Sagan citada más arriba, porque no ha aparecido ni un solo alienígena en todo el libro. En la obra de Lozano y Parrilla sí hay alienígenas; IA de mensaje en botella, formas de vida basadas en el silicio, criaturas acuáticas, insólitas relaciones simbióticas y alguna que otra entidad dañina. Exóticos nuevos miembros que se unen a la NAES en un viaje plagado de accidentadas peripecias que les lleva a la civilización que ha emitido el mensaje extraterrestre que ha iniciado tan increíble trama. Y ojo, que esto no es el Enterprise y sus tripulantes no se han formado en la Academia Espacial de la Flota de la Federación de Planetas Unidos. Más bien, son como niños embarcados en una travesía que presenta más de una sorpresa letal.
No quería terminar la presente reseña sin mencionar que Lozano y Parrilla son estudiantes de letras, no de ciencias. Lo digo porque se nota. Sus descripciones técnicas son bastante ambiguas y obvian datos que el lector aficionado a la ciencia ficción echará en falta. Pero, precisamente gracias a ello, en esta novela se describen imaginativos fenómenos cósmicos que un cosmólogo especializado ni podría adivinar que podrían existir en nuestro universo. Por ejemplo, la de ese extraño planeta que presenta acusados gradientes gravitatorios en su atmósfera... Y por cierto Lozano y Parrilla utilizan un lenguaje más sencillo de lo que ustedes pueden apreciar en el presente blog, para mayor comprensión del lector de los distintos escenarios descritos.
¿Logrará la NAES contactar en persona con los alienígenas del mensaje? ¿Sobrevivirán los viajeros a una travesía sideral tan extraña como accidentada? ¿Descubriremos los terrícolas de a pie la insólita verdad sobre la vida extraterrestre? ¿Sobrevivirá la Tierra a toda esta historia? Descubran las repuestas a estas, y otras preguntas mucha más inquietantes, leyendo NAES, agencia para el estudio del espacio, escrito por Magdalena Lozano Tejedor y Ángel Parrilla de la Fuente, y publicado por Terra Ignota Ediciones.



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