Reseña; "El beso de Milena".
Plantado en la estación de King Cross. Así se encontró Alex Sharkey, traficante de virus sicoactivos, en el primer capítulo de El beso de Milena, un libro de temática cyberpunk escrito a finales de los años noventa del siglo pasado por Paul McAuley, cuyo título original es Fairyland o El País de las Hadas.
Francamente, es un libro que me ha parecido que está mal escrito, pues está contado en tercera persona y tiempo presente (recurriendo al pasado cuando se habla de recuerdos o hechos ya pretéritos), y el autor no se cuida de redundar palabras en sus minuciosas descripciones. Es más, parece un guion cinematográfico, con descripciones de vestuario incluidos, motivo por el que empecé leyéndolo un capítulo al día. No obstante, a medida que progresaba con la trama, he ido leyéndolo con mayor celeridad. Incluso se entiende porque está contado en tiempo presente cuando se llega al final de libro. Pero no adelantemos acontecimientos y, como diría Jack el destripador, vayamos por partes.
Es un libro de más de trescientas páginas que está dividido en tres partes, compartimentados a su vez por más de una docena de capítulos. Son episodios tan cortos, que hace que este libro sea apropiado para esa gente que tiene pereza de leer.
La primera parte tiene el título de Vagabundeos marginales. Está protagonizado por el mencionado Alex Sharkey, un traficante de virus sicoactivos que intenta sobrevivir y sacar tajada en un Londres cyberpunk y futurista, en donde toda la urbe se ha convertido en una zona barriobajera y los yonquis proliferan entre la variopinta muchedumbre que puebla esta ciudad, en una Inglaterra separada de Europa por decisión de esta última.
Este brexit a la inversa no es más que uno de los aspectos que llamará la atención al lector, porque se parecen demasiado al mundo actual. Analizando las biografías de algunos de los personajes, se llega a la conclusión de que estamos a principios dela segunda década del siglo XXI. Y estremece cada vez que McAuley ha acertado con algunos detalles, como es el caso de la proliferación en Londres de refugiados climáticos provenientes de otras partes del mundo, o que EE.UU. ha dejado de ser la superpotencia dominante por culpa de sus inestabilidades internas, un hecho personificado en este libro en una cruenta segunda guerra civil norteamericana en donde llega a usarse armas químicas.
En este ambiente típicamente distópico al borde del caos, en donde raro es el personaje que no se drogue, fume o beba, se crio Alex Sharkey, cuyos profusos conocimientos de bioquímica le permiten traficar con virus sicoactivos que él mismo sintetiza, como una sana y no adictiva alternativa a las drogas de ocio.
Ahora bien, después de haberla ca**do en King Cross, con el Gobierno a punto de declarar a los virus sicoactivos como ilegales, con un policía de cara picada por la viruela muy por encima de él, y un jefe mafioso interesando en valerse de sus conocimientos de bioquímica para sacar tajada, Alex Sharkley se ve obligado a sintetizar hormonas femeninas artificiales para crear las primeras muñecas hembras con capacidad reproductiva.
El tema de las muñecas es el principal componente tecnológico que es exclusivo de este libro, y que forma parte esencial del hilo conductor de la trama. En un principio, las muñecas son criaturas descerebradas de piel azul, todas masculinas, obras de ingeniería genética ideadas para ser mascotas, aunque hay gente sin escrúpulos que no lo dudan a la hora de prostituirlas o usarlas en cruentos juegos semiilegales de guerra.
Pues bien, Sharkey es contratado por un mafioso de poca monta para que sintetice las mencionadas hormonas femeninas, con la finalidad de crear muñecas hembras, con la intención de criar nuevas generaciones a partir de las muñecas que sobrevivan a sus crueles juegos de muñecas gladiadoras, y así, hacer negocio.
No obstante, Sharkey es contactado por una misteriosa niña prodigia, que a su vez es fruto de un experimento de aumento de la inteligencia llevado a cabo por una misteriosa compañía (¿la Weyland-Yutani, la corporación Thyrrel, la Umbrella... ? que el lector decida qué nombre ponerle). La niña, que responde al falso nombre de Milena, después de haberle proporcionado un algoritmo capaz de mejorar los seres marginales de cierto simulacro ecológico, le propone a Alex realizar un interesante experimento con esa primera muñeca hembra que será creada con las hormonas de Sharkey. El objetivo es dotar a esa muñeca de inteligencia, cosa que hacen después de haberla secuestrado de una de esas competiciones crueles, con letales consecuencias para uno de sus promotores.
Gracias a la fugaz interacción de Milena con Sharkey, surque la primera muñeca inteligente, a la que se la llamará la primera Hada, en honor a una idea utópica de Alex, denominada el País de las Hadas del título original. No obstante, tanto Milena como su hada desaparecen del mapa, para mayor frustración de Sharkey, que consigue salir airoso sin terminar muerto o en la cárcel.
La historia prosigue en la segunda parte, titulado Bombardeo de amor. Han pasado doce años y Sharkey ha estado todo ese tiempo siguiendo el rastro de Milena por Europa, en un mundo en donde las Hadas proliferan descontroladamente, porque están siendo fabricadas para que sean obreras esclavas, aunque hay muchas que carecen de cualquier tipo de control. Esta parte está mayormente protagonizada por Morag Gray, una auxiliar médico afincada en París que invierte su tiempo libre en atender a los refugiados que malviven en tiendas de campaña instaladas cerca de cierto Reino Mágico, cuyas ruinas permanecen en pie tras el colapso de cierta empresa de entretenimiento (cuyo nombre no se menciona, pero que se adivina cuál es al nombrarse las distintas atracciones abandonadas, y de aquí, el castillo de la ilustración que adorna las presentes líneas). Un Reino Mágico en donde se aglutinan las Hadas del lugar.
Morag Gray se ve envuelta en una retorcida trama de niños refugiados desaparecidos, nano-máquinas capaces de provocar bombardeos de amor, que son alucinaciones y comportamientos de fidelidad, un sicario durmiente que le hace el trabajo sucio al Reino Mágico y un misterioso investigador llamado Alex Sharkey que llega a Paris siguiendo el rastro de Milena. Ambos personajes se topan con un retorcido experimento social ideado por unas despiadadas Gemelas, que solamente es abortado con la providencial intervención de una Milena ya adulta.
En esta parte, he de destacar el uso de la nanotecnología, máquinas microscópicas que se diseminan por el aire o se transmiten por contacto, y que han sido diseñadas alegremente por las Hadas para provocar el bombardeo de amor que titula la presente parte. Es una inquietante aplicación de la nanotecnología que, al menos yo, no he visto en ninguna otra obra de ciencia ficción. Nano-máquinas para crear fidelidad. No puedo evitar acordarme del mundo actual, en donde es la tecnología de los móviles inteligentes es la que está creando alarmantes fidelidades (¿políticas?) entre los usuarios. Otro aspecto más en donde McAuley ha acertado.
El libro finaliza con una trepidante tercera parte, La Biblioteca de los Sueños, ambientada en Albania y enmarcada en un violento conflicto entre pro-griegos y musulmanes, que está siendo cubierto por un reportero de guerra en horas bajas llamado Todd Hart. Paralelamente a su trama, se desarrolla la de Sharkey, a punto de contactar de nuevo con la elusiva Milena. Un relato en donde la amenaza de un programa informático defensivo que puede acabar con Internet, la procesión de una Cruzada de Niños, cuyos miembros caminan convencidos de que se dirigen al País de las Hadas, las montañas tomadas por criaturas míticas, y las maquinaciones de un misterioso visionario, confluyen en una violenta batalla final entre un ejército de mercenarios y otro compuesto por Hadas...
Y todo ello contado en el tiempo de las Hadas, un presente preñado de pasado, motivo por el que este relato se parece tanto a un guion audiovisual. Un libro en el que tengo que destacar una cita de Milena que se puede aplicar al mundo real:
¿Quieres ir a Utopía? Yo puedo llevarte ahí. Todos los elementos de la nueva era se encuentran a nuestro alrededor y yo los estoy reuniendo.
O en otras palabras; ya existe la tecnología para mejorar el mundo, a nuestro alrededor. Sólo tenemos que alzar la mano para utilizarla.
Termino la presente entrada con un tema de Frankie goes to Hollywodd, Welcome to the pleasure dome, que seguramente ha servido de inspiración para el autor, pues uno de los capítulos se titula así; Bienvenida a la cúpula del placer.
¿Conseguirá Alex Sharkey reunirse con Milena? ¿Podrá Morag Gray rescatar a los niños desaparecidos? ¿Logrará Todd Gray obtener la exclusiva de la batalla contra las Hadas? ¿Y cuál es esa Utopía de la que habla Milena? Encontrará las respuestas a estas, y otras muchas preguntas, leyendo El beso de Milena, una novela cyberpunk escrita por Paul McAuley.



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